Uno de los aspectos más característicos del Año Nuevo es marcarnos una serie de metas que cumpliremos el próximo año. Puede haber distintos propósitos, como mejorar la salud, relaciones o hábitos.
No obstante, cuando se aprecia la cruda realidad queda en evidencia que muchas personas abandonan sus metas poco después de iniciarlas. Incluso, algunos los postergan hacia los próximos años y nunca comienzan.
Diversos estudios científicos han abordado este fenómeno y uno de los más interesantes es el de la Universidad de Scranton. Al evaluar las metas, descubrieron que para el 8 de enero tan solo el 23% de quienes se fijaron metas las han comenzado.
En América Latina la situación podría ser aún peor, a pesar de que faltan datos más específicos. Un estudio de Portafolio determinó que el 57% de los colombianos dice que no tiene suficiente energía para sostener sus metas personales. Hay tendencias similares en México, Argentina, Chile y Brasil.
¿POR QUÉ DESCARTAMOS LAS METAS?
Estudios publicados por la American Psychological Association (APA) coinciden en que la desmotivación, la fatiga acumulada y los problemas de salud mental son factores importantes para no alcanzar las metas.
La APA señaló que la falta de energía y el agotamiento contribuyen al abandono prematuro de las metas. Esto pasa tanto en el ámbito laboral como en el personal.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ¿POR QUÉ ALGUNOS PREFIEREN PASAR EL AÑO NUEVO A SOLAS? ESTO DICE LA PSICOLOGÍA
Los especialistas también coinciden en que la ausencia de metas específicas o un plan concreto dificulta, aún más, que se alcancen estos retos. Con el paso de las semanas, deriva en frustración y abandono.
Ante este escenario, los especialistas insisten en que se deben marcar metas específicas, medibles, alcanzables, relevantes y limitadas en el tiempo. De tal forma, se puede valorar el esfuerzo y superar los obstáculos que se presentan.

