El vigilante que intentó acariciar a unos leones en un zoológico de Mérida a finales de enero, mientras estaba en estado de ebriedad, murió el jueves 3 de abril producto de las heridas que le causaron los felinos y tras 65 días de agonía.
De acuerdo con información del periodista merideño Jordin Morales, la víctima respondía al nombre de José Leopoldo Zambrano Dávila.
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El hecho ocurrió el 28 de enero, cuando el cuidador del Parque Zoológico Chorros de Milla de la ciudad de Mérida metió su mano en la jaula de los animales. Los leones reciben los nombres de Carú y Murachí y atacaron al individuo, al punto de arrancarle el brazo.
El hombre, de 59 años de edad, falleció en el Instituto Autónomo Hospital Universitario de los Andes (Iahula). La muerte del vigilante sucedió tras presentar amputación traumática del brazo izquierdo y otras distintas lesiones de gravedad.
¿CÓMO SUCEDIERON LOS HECHOS EN LA MUERTE DEL VIGILANTE?
Según la cronología de los hechos, antes de ingresar a su puesto de trabajo, el vigilante estuvo ingiriendo licor con unos conocidos en las cercanías del zoológico. Posteriormente, se dirigió a cumplir su jornada, pero un compañero de trabajo lo vio en estado de ebriedad, por lo que le aconsejó que se fuera a su casa para evitar algún problema laboral. Pese a la recomendación, hizo caso omiso a ello y decidió hacer las rondas correspondientes.
Luego, ya en la madrugada del 28 de enero, el hombre borracho quiso acariciar a los leones. Para ello, saltó una valla de seguridad pese a las advertencias. Lejos de encontrar una respuesta amistosa, los depredadores optaron por atacar al vigilante, dejándolo gravemente herido, sin su extremidad superior izquierda.
Posteriormente, otro vigilante del recinto lo localizó y avisó inmediatamente a los organismos de seguridad. Estos lo trasladaron a un hospital, donde permaneció por más de dos meses hasta el día de su muerte.