Por María Laura García
En este corto escrito te contaré sobre el por qué las crisis son el piso e impulso de los valientes.
Me preguntan a menudo cómo se puede seguir soñando en medio de continuas crisis. ¿Cómo entender que siempre hay oportunidades por más oscuro que se vea el panorama? ¿Cómo sentir ganas de seguir cuando además notas que la mayoría se inclina por tomar los caminos fáciles o, simplemente, por rendirse?
Muchos se paralizan, por miedo o comodidad, sin darse la oportunidad de experimentar la satisfacción profunda, casi espiritual, que experimentamos al superar obstáculos y cumplir metas tras haber persistido en medio del caos. Sin duda es un nivel de plenitud que, por su naturaleza, resulta inalcanzable para aquellos que obtienen logros sin mayores riesgos.
He observado con preocupación cómo las personas que en apariencia «lo tienen todo» terminan sumidas en un vacío existencial tan profundo que incluso pierden el deseo de vivir. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque todo les resultó muy fácil o les tocó seguir con un proyecto que era el sueño de otro? O porque, irónicamente, la falta de fricción en la vida los privó del sentido de competencia y de la construcción de su propia valía. La verdad es que, en aquellos entornos donde parece no haber “NADA”, es precisamente donde es más sencillo sobresalir. Mientras muchos abandonan los espacios por miedo o desidia, estos quedan disponibles para ser ocupados por quienes tienen el deseo como fuerza y la FE como motor ¿Te resulta familiar? Ahh, también están los “muy caídos” que no tienen nada que perder.
¿Has pensado en el valor de lo que “cuesta” o el efecto del esfuerzo?
Desde la psicología cognitiva, existe un fenómeno llamado «Justificación del Esfuerzo». Estudios realizados por investigadores como Elliot Aronson han demostrado que los seres humanos valoramos un objetivo en proporción directa al esfuerzo que nos costó alcanzarlo. Cuando el camino es fácil, el cerebro no segrega la misma calidad de dopamina ni consolida el autoconcepto de «capacidad» de la misma forma.
El reconocido psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, autor del concepto de «Flow» (Fluir), explicaba que la felicidad no es algo que sucede por azar o por tener recursos ilícitos o regalados; es el resultado de enfrentar desafíos que ponen a prueba nuestras habilidades. En un entorno de crisis, cada pequeño logro se convierte en una victoria épica que nutre nuestra salud mental, dándonos una resiliencia que el privilegiado, el que no ha sudado su éxito, jamás desarrollará.
Por otro lado, la Dra. Angela Duckworth, en su célebre investigación sobre el «Grit» (pasión y perseverancia), concluye que el talento por sí solo no garantiza el éxito ni la satisfacción. Es la perseverancia ante la adversidad lo que predice quién llegará más lejos. En países con entornos desafiantes, el que persiste no solo ocupa un espacio laboral o comercial; ocupa un espacio de liderazgo moral.
El vacío del éxito fácil vs. el sentido de la lucha
¿Por qué lamentablemente ves a personas que teniéndolo todo se suicidan? El psiquiatra y sobreviviente del Holocausto, Viktor Frankl, dio la respuesta definitiva en su obra “El hombre en busca de sentido”. Frankl argumentaba que la principal fuerza motivadora del hombre es la lucha por encontrar un sentido a su propia vida. Aquel que tiene «el cómo», es decir, los medios materiales, pero carece de «el porqué» o propósito, cae en lo que él llamó el «vacío existencial».
En la abundancia sin esfuerzo, el ser humano se queda sin retos que superar, y sin retos, el espíritu se marchita. Por el contrario, la crisis nos obliga a encontrar un «porqué» cada mañana. La fe, en este contexto, no es solo un concepto religioso; es una certeza psicológica de que nuestra acción tiene un impacto, de que podemos construir donde otros ven ruinas.
Es difícil creer sin razones visibles, lo sé. Pero como periodista de salud, les aseguro que no hay mayor tónico para el bienestar mental que la sensación de ser arquitectos de nuestro propio destino en condiciones adversas. El camino fácil es una ilusión de seguridad; el camino del esfuerzo es la única vía real hacia una autoestima inquebrantable.
¿Cómo construir éxito y paz en tiempos de crisis?
Para que este 2026 sea el año en que ocupes los espacios que otros han dejado vacíos, te comparto estas estrategias para gestionar la persistencia y la fe:
1. Identifica los «Espacios Abandonados». En tiempos de crisis, la mayoría se retira. Haz una lista de tres áreas de tu vida o tu trabajo donde sientas que hay menos competencia porque «es muy difícil». Ese es tu nicho. Donde otros ven un obstáculo, tú debes ver una silla vacía esperándote.
2. Aplica la «dopamina de esfuerzo». No busques la gratificación instantánea. Divide tu gran meta en micro-desafíos que requieran esfuerzo real. Celebrar una victoria que te costó trabajo genera una huella química de felicidad mucho más duradera que cualquier golpe de suerte.
3. Practica la «fe activa». La fe no es esperar sentada. Es actuar como si el resultado positivo fuera inevitable. Cada acción que tomas hoy en favor de tus sueños, a pesar de no ver resultados inmediatos, es un voto por la persona en la que te estás convirtiendo. Como decía Frankl: «Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias».
4. Cultiva el «efecto ikea» en tu vida. La economía conductual, estudiada por Dan Ariely, llama «Efecto IKEA» a la tendencia de valorar más lo que nosotros mismos construimos. Aplícalo a tu salud y tus proyectos: involúcrate en el proceso, suda la gota gorda, ensúciate las manos. La satisfacción de decir «yo hice esto desde cero» es el mejor antídoto contra el vacío existencial.
5. Vigila tu propósito, no solo tu cuenta. Asegúrate de que tus metas tengan un componente de servicio o ayuda a otros. Contribuir a mejorar el mundo, especialmente cuando el mundo parece estar roto, te da una relevancia emocional que el dinero fácil nunca podrá comprar.
Finalmente … la psicología del esfuerzo y cómo el sentido de propósito se forja en la dificultad, no en la comodidad, constituyen principios que debemos tener muy presentes; es esa paradoja donde el «tenerlo todo» puede vaciar el alma, mientras que el «no tener nada» puede encender el motor más potente del ser humano, es lo que nos permitirá agradecer lo que nos ha tocado y desde esa realidad pues entonces echarle ganas a la vida y vivir bien desde nuestro propósito para alcanzar nuestras metas ¿Por qué las tienes no?
REDES:
Instagram: @ATuSalud
YouTube: ATuSaludconMariaLauraGarcia
Facebook: ATuSaludEnLinea
Twitter: ATuSaludEnLinea
TikTok: ATuSaludEnLinea
Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

