Por la Dra. Carmen Mantellini
Saludo a mis lectoras de Caraota Digital, esta semana, antes del día del amor y Carnaval seguimos conversando sobre esas dudas que me han dejado en mis redes sociales sobre el uso del láser para mejorar la calidad de vida, como por ejemplo la semana pasada sobre la vida sexual.
Pero, esta semana les voy a contar sobre otra patología, bastante común entre nosotras y que trae tantos inconvenientes s si no lo manejamos a tiempo.
La endometriosis no es solo «un dolor de regla fuerte». Para miles de mujeres, es una enfermedad debilitante que compromete intestinos, uréteres y nervios, convirtiendo el día a día en una batalla constante. En Venezuela, el diagnóstico suele ser tardío, y para cuando se llega al quirófano, el desafío es mayúsculo: eliminar la enfermedad sin dañar órganos vitales.
En este escenario de alta complejidad, el láser se ha posicionado como el bisturí de luz que la ginecología moderna necesitaba. La clave de su éxito en la endometriosis profunda radica en una palabra: precisión. La ventaja de la mínima invasión.
La cirugía tradicional, aunque efectiva, conlleva un riesgo de daño térmico colateral en los tejidos circundantes. El láser, por el contrario, permite una ablación extremadamente selectiva de las lesiones. Al «vaporizar» el tejido afectado con un control térmico superior, el cirujano puede trabajar cerca de estructuras delicadas con mayor seguridad. Esto no es solo un avance técnico; es una garantía de mejor preservación anatómica para la paciente.
Menos dolor, mejor recuperación
Uno de los mayores temores de cualquier paciente es el postoperatorio. La evidencia sugiere que el uso de láser en estos procedimientos complejos se traduce en una reducción del dolor tras la intervención. Al ser menos traumático para los tejidos sanos, el cuerpo responde con una inflamación menor, permitiendo que la mujer se reincorpore a sus actividades habituales en menos tiempo.
Aunque el láser no reemplaza el manejo multimodal (que incluye dieta, terapia física y, a veces, medicación), sí optimiza el pilar quirúrgico. Es una herramienta que nos permite ser más humanos en el quirófano, priorizando no solo la curación, sino la integridad y la calidad de vida a largo plazo de la paciente. La ciencia hoy nos permite ofrecer soluciones personalizadas para una enfermedad que nunca se manifiesta de la misma forma en dos mujeres.
La información es el primer paso para sanar. Mantente conectada conmigo y conoce los últimos avances en ginecología en mis redes sociales: X, TikTok e Instagram: @dramantellini
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