«El Mal de Páramo» y el deporte. ¿Qué debemos aprender?

5 Min de Lectura

¡Hola, saludos a todos! Un placer poder brindarles información, a través de esta columna: IMPULSO SALUDABLE. Si aún no has podido leer las anteriores, los invito a que visiten mis redes sociales y las de Caraota Digital. Ahora, pasemos al tema que les traigo el día de hoy…

En Venezuela, llamamos “Mal de Páramo” al Mal Agudo de Montaña (MAM), el cual es un síndrome que se caracteriza por respuestas que se producen en nuestro organismo, ante la menor disponibilidad de oxígeno (hipoxia), cuando ascendemos rápidamente por encima de los 2.500 metros de altura.

Aunque algunos lo hemos padecido al visitar y vacacionar en nuestros Andes venezolanos, los síntomas y signos los pueden presentar atletas y deportistas de cualquier edad, cuando viajan a cumplir compromisos deportivos internacionales, en ciudades de altitud diferente a la nuestra, como Bogotá (2.640 m), Ciudad de México (2.240 m), Quito (2.850 m) o La Paz (3.650 m).

Los síntomas clásicos que se presentan son: dolor de cabeza intenso, náuseas, cansancio o fatiga extrema, mareos e insomnio y pueden aparecer entre 6 y 12 horas después de la llegada a dichas ciudades. En los deportistas, el esfuerzo competitivo acelera la deshidratación y aumenta la demanda de oxígeno, por lo que el rendimiento tiende a disminuir: presentando menor potencia, recuperación más lenta, bajo rendimiento o incluso, en casos extremos, complicaciones graves como edema cerebral o pulmonar.

Según la literatura y las guías internacionales, la clave para enfrentar estos cambios y síntomas, está en la aclimatación gradual de nuestro organismo. No existe una fórmula única, pero las recomendaciones generales en el ámbito deportivo son:

Estancia intermedia (2 a 7 días): Ideal para aclimatación parcial. Se recomienda llegar con al menos 3-5 días de antelación, dedicar las primeras 24-48 horas a actividad ligera, hidratación adecuada y evitar entrenamientos intensos.

Estancia prolongada (más de 2 semanas): Se sugiere llegar 10-14 días antes de la actividad deportiva, combinando entrenamiento progresivo con días efectivos de recuperación, complementado con una hidratación y nutrición adecuada.

Estas recomendaciones aplican a deportistas de todos los grupos etarios: niños, adultos y atletas élite. Los más jóvenes y aquellos deportistas mayores de 50 años, pueden ser más vulnerables si tienen antecedentes de mal de altura o viajan desde el nivel del mar (como sucede con muchas ciudades costeras o de los llanos venezolanos).

Las recomendaciones básicas que marcan la diferencia son:

  • Hidratación adecuada, evitar el alcohol y exceso de cafeína.
  • Plan nutricional personalizado y adaptado a cada deporte.
  • Aprender a escuchar a nuestro cuerpo: Ante cualquier síntoma que se presente, los mismos deben ser atendido por el equipo multidisciplinario (médico y técnico) y actuar en consecuencia.

Es importante aprender que viajar a competir en altitudes distintas a las nuestras, exige planificación inteligente, no solo ganas y entrenamiento. “El Mal de Páramo”, nos recuerda que el respeto a la fisiología humana es tan importante, como la preparación física y técnica.

Cuando anticipamos y le damos la importancia a los tiempos de aclimatación, estamos priorizando la recuperación y no solo evitando malestares y síntomas. Se debe optimizar el verdadero rendimiento, para retornar con la satisfacción de haber competido en las mejores condiciones posibles.

En definitiva, la altura no se conquista con prisa, sino con planificación inteligente, consciencia y tiempo. Tu cuerpo, equipo, resultados, familia y el país, te lo agradecerán.

Comparte esta columna si consideras que alguien necesita leerla y sígueme por mis redes sociales @drmendezve  para obtener información sobre salud, deporte y bienestar.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

Compartir este artículo
TASA BCV
$ USD: 482,75 Bs
EUR: 567,70 Bs