Organismos migratorios en Estados Unidos detuvieron a un venezolano luego de contratarlo para que hiciera una «inspección técnica» en su nuevo sistema de intercomunicación.
El trabajador venezolano identificado como Ángel Camacho, de profesión ingeniero en sistemas con una maestría en telecomunicaciones, había acudido a la oficina de la Patrulla Fronteriza en Dania Beach bajo engaño, supuestamente para hacer un trabajo.
Sin embargo, al ingresar al lugar lo detuvieron funcionarios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) para trasladarlo a Alligator Alcatraz, el centro de detención ubicado en los Everglades.
El venezolano contó que lo contactaron por correo electrónico y todo parecía ir con normalidad hasta el día en el que acudió para hacer su trabajo. «Yo digo: ‘Buenos días. Soy Ángel.’ Y ellos dicen: ‘Oh sí, lo estamos esperando’», dijo en una entrevista con NBC6 Investigates.
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«Luego me dicen: ‘Tenemos que detenerlo’. Ahí yo les dije: ‘¿Qué están haciendo? ¿Están bromeando?’», continuó.
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Aunque para muchos la detención se veía venir, lo cierto es que Camacho había ganado renombre por su trabajo como ingeniero en sistema dentro de los organismos de seguridad de los Estados Unidos. Anteriormente, había trabajado en Bases de la Fuerza Aérea, de la Armada y de la Policía Estadal.
Asimismo, relató lo duro de sus días en Alligator Alcatraz. «Es la peor pesadilla en donde he estado. Ese no es lugar para nadie, sobre todo si nunca has cometido un delito», dijo.
El ingeniero en sistemas venezolano está en proceso de solicitar asilo y no tiene antecedentes penales. Tras su llegada a Estados Unidos estuvo amparado por el Estatus de Protección Temporal (TPS) desde 2016 y luego solicitó la residencia permanente por ser esposo de una ciudadana estadounidense, con quién tiene una familia.
«No me pillaron haciendo nada malo. Solo iba a trabajar, y les resultó demasiado fácil pillarme y decir: ‘Este es un inmigrante’», concluyó.
Tras pasar más de un mes detenido, recibió el beneficio de la fianza y luego de pagar los $5.000 que un juez dictaminó lo pusieron en libertad condicional con una tobillera electrónica.

