La estrategia de Estados Unidos con el petróleo venezolano, refinadores y comerciantes, según Bloomberg

Luis Alfredo Ledezma
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La autorización exigiría que cualquier acuerdo de suministro pase obligatoriamente por el mercado estadounidense / Archivo

El gobierno de Estados Unidos se prepara para ampliar el acceso al petróleo venezolano a un número mayor de comerciantes y refinadores, en un movimiento que podría reconfigurar el mercado energético regional.  

Según funcionarios de la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la medida incluiría una licencia general que flexibilizaría parte de las sanciones vigentes contra Venezuela, permitiendo que más empresas —más allá de Vitol Group y Trafigura Group— puedan adquirir crudo proveniente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). 

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La decisión se enmarca en la estrategia de Washington de centralizar y supervisar todas las operaciones relacionadas con el petróleo venezolano. 

De acuerdo con fuentes citadas por Bloomberg, la autorización exigiría que cualquier acuerdo de suministro pase obligatoriamente por el mercado estadounidense. Esto le que otorgaría a Washington un control más directo sobre los flujos comerciales y financieros asociados al crudo venezolano.  

Este enfoque contrasta con el esquema aplicado en la primera fase de entregas, que involucró entre 30 y 50 millones de barriles tras la captura de Nicolás Maduro, cuando solo un grupo limitado de traders tenía permiso para operar. 

La ampliación del acceso podría atraer a nuevos actores interesados en el crudo pesado venezolano, especialmente refinadores del Golfo de México que cuentan con infraestructura diseñada para procesarlo.  

Sin embargo, la decisión también abre interrogantes sobre su impacto político y geopolítico. Para Caracas, la expansión del número de compradores podría representar una oportunidad para aumentar ingresos, pero también implica someterse a un esquema de comercialización controlado por Washington. 

Voceros de las autoridades venezolanas no han emitido comentarios oficiales, aunque en ocasiones anteriores han insistido en que cualquier flexibilización debe respetar la soberanía nacional y los marcos legales internos. 

Mientras tanto, en el sector energético estadounidense y global se mantiene la expectativa sobre los detalles finales de la licencia general y los mecanismos de supervisión que impondrá la Casa Blanca. 

PRIMERA VENTA  

Como se reportó hace varios días, Washington completó su primera venta de petróleo venezolano valorada en unos 500 millones de dólares. Así lo informó un portavoz del Departamento de Energía de Estados Unidos, y se esperan más en los próximos días y semanas.  

“Estamos obteniendo un precio aproximadamente 30 % más alto cuando vendemos el mismo barril de petróleo que el que vendieron hace tres semanas”. Lo dijo el pasado jueves el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, pero sin especificar los precios.  

Trump anunció hace par de semanas que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, actualmente sujetos a sanciones estadounidenses, que se venderían a los precios vigentes del mercado.

En una publicación en redes sociales, indicó que él controlaría las ganancias para garantizar que los fondos beneficien tanto a Venezuela como a Estados Unidos.  

Ese sería solo el primer tramo del petróleo acordado, ya que el Departamento de Energía ha dicho que las ventas del crudo de Venezuela continuarán “indefinidamente”. 

Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo. Esto, con alrededor de 303 mil millones de barriles, pero años de subinversión han dejado a su industria petrolera en grave declive, con una producción ahora de alrededor de 800.000 barriles por día desde un pico de 3,5 millones de barriles de petróleo en la década de 1990. 

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