Guardia Costera de Estados Unidos retuvo a capitán de petrolero vinculado a Venezuela, según Reuters

Luis Alfredo Ledezma
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La retención del capitán Avtandil Kalandadze, al mando de un petrolero asociado al comercio de crudo venezolano, abrió un nuevo capítulo en la creciente presión de los Estados Unidos sobre la llamada “flota en la oscura”.  
Luego de su captura, el petrolero fue trasladado a un ocasión frente a la costa de Escocia / Cortesía: Reuters

La retención del capitán Avtandil Kalandadze, al mando de un petrolero asociado al comercio de crudo venezolano, abrió un nuevo capítulo en la creciente presión de los Estados Unidos sobre la llamada “flota en la oscura”.  

Según informó el abogado de su esposa, citado por la agencia de noticias Reuters, el capitán georgiano fue trasladado desde aguas territoriales británicas hasta un buque de la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG). Pese a intentos legales en Escocia para impedir su remoción.  

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El caso, de inmediato, generó no solamente inquietud jurídica, también tensiones diplomáticas entre Washington, Londres y Moscú. 

Lo que se explicó, es que el petrolero Marinera, de bandera rusa y anteriormente conocido como Bella‑1, fue interceptado el 7 de enero en el Atlántico cerca de Islandia. Esto, tras más de dos semanas de persecución por parte de la USCG y fuerzas especiales estadounidenses. 

La operación se realizó bajo una orden judicial de incautación, en el marco de los esfuerzos de Washington por frenar las exportaciones de petróleo venezolano transportadas por buques sancionados.  

Tras su captura, el navío fue trasladado a un punto frente a la costa de Escocia. Desde entonces, comenzó la batalla legal para evitar la entrega del capitán. 

No hubo comentarios inmediatos de la Guardia Costera de Estados Unidos ni del gobierno escocés. / Archivo

ORDEN PROVISIONAL

De hecho, este lunes, 26 de enero, un tribunal escocés emitió una orden provisional que impedía la remoción de Kalandadze mientras se evaluaba la legalidad de su detención.  

Sin embargo, la medida fue revocada al día siguiente, luego de que las autoridades informaran que el capitán ya había sido llevado fuera de aguas británicas.  

Su abogado, Aamer Anwar, denunció que el traslado equivalía a un “secuestro” por parte del gobierno estadounidense, al ejecutarse mientras aún estaba bajo jurisdicción escocesa. 

“Nuestra revisión judicial ya no puede hacerse cumplir ahora que su esposo ha sido, en esencia, secuestrado por el gobierno estadounidense en territorio escocés y británico”. Así lo planteó en un comunicado el mismo abogado. 

Mientras tanto, los 26 tripulantes restantes fueron procesados en un centro militar en Inverness. Cinco optaron por viajar a Estados Unidos y el resto gestionó su retorno a sus países de origen. 

REACCIÓN INTERNACIONAL  

El gobierno británico defendió su actuación. Se aseguró que permitió el desembarco de la tripulación a solicitud de Estados Unidos y que todos los procedimientos se realizaron conforme a las normas legales e inmigratorias.  

“Disuadir, interrumpir y degradar la flota en la sombra rusa es una prioridad para este gobierno. Junto a nuestros aliados, estamos intensificando nuestra respuesta a los buques en la sombra. Continuaremos haciéndolo”, añadió el portavoz, en referencia a los buques que transportan petróleo bajo sanciones. 

Rusia, por su parte, elevó el tono diplomático. El ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, declaró que Moscú esperaba la liberación de los tripulantes. Además, aseguró que figuraban ciudadanos rusos, ucranianos, georgianos e indios. 

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