«Arancel es mi palabra favorita»: Trump elogió su plan económico durante ‘encendido discurso’, e incluyó a Venezuela

Luis Alfredo Ledezma
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Donald Trump, presidente de los Estados Unidos / Archivo.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, centró este martes, 13 de enero, nuevamente la atención en su agenda económica durante un discurso en el Club Económico de Detroit, tras visitar una planta de camiones Ford en Dearborn.  

En medio de un año marcado por tensiones internacionales y desafíos internos, el mandatario buscó reposicionar la economía como eje de su administración. 

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Desde el inicio de su intervención, Trump celebró tanto el desempeño económico como su victoria electoral de 2024 en Michigan, calificando la presentación como “el discurso más fácil” porque, según dijo, solo debía enumerar los logros de su gobierno. 

Uno de los puntos centrales de su mensaje fue la defensa de los aranceles, una herramienta que ha caracterizado su política comercial.  

Trump aseguró que estas medidas permitieron cerrar el déficit comercial y fortalecer sectores clave, especialmente la industria automotriz de Michigan.  

En tono distendido, afirmó que: “Arancel es mi palabra favorita”, aunque luego matizó que era su “quinta palabra favorita”.  

También adelantó que presentará un plan sobre asequibilidad en Davos, pese a haber calificado previamente ese concepto como un “engaño”. 

OPERACIONES MILITARES EN VENEZUELA 

El discurso tomó un giro más contundente al abordar asuntos internacionales. Trump habló sobre las operaciones militares de su administración en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, al tiempo que criticó duramente a los demócratas —y a algunos republicanos— que apoyaron una resolución sobre poderes de guerra.  

Además, destacó reuniones recientes con ejecutivos petroleros para impulsar inversiones estadounidenses en la industria venezolana, asegurando que trabajan “con el pueblo y los representantes venezolanos” para aprovechar el potencial energético del país. 

CIUDADES SANTUARIO  

En el ámbito interno, Trump anunció que su administración suspenderá a partir del 1 de febrero los pagos federales a ciudades y estados santuarios, argumentando que estas jurisdicciones protegen a delincuentes y generan fraude y criminalidad.  

También arremetió contra el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y la congresista Ilhan Omar, en el contexto de un escándalo de fraude que involucra a acusados somalí-estadounidenses.  

Asimismo, el mandatario defendió la reciente ofensiva antiinmigratoria en ese estado, asegurando que ha permitido identificar “a cientos” de criminales, aunque evitó mencionar el caso de Renee Good, una ciudadana estadounidense asesinada por un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).  

Por último, en materia económica, Trump reconoció los signos de desaceleración reflejados en el informe laboral de diciembre, que registró solo 50.000 nuevos empleos y una tasa de desempleo del 4,4 %. 

Aun así, defendió su gestión de la inflación y sus políticas comerciales, reiterando que los aranceles han sido fundamentales para proteger la economía estadounidense.  

El evento en Detroit se inscribe en la tradición del club, que ha recibido a numerosos presidentes a lo largo de su historia, y marca un nuevo intento del mandatario por reforzar su narrativa económica en un momento de creciente escrutinio nacional e internacional. 

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