El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, se refirió sobre las versiones que aseguran que el Gobierno de Donald Trump frenó las deportaciones en Estados Unidos.
En un mensaje dirigido tanto a críticos internos como a jurisdicciones que limitan la cooperación con las autoridades migratorias —conocidas como ciudades santuario—, el funcionario prometió «inundar la zona» con agentes federales en los próximos meses. Además, aseguró que la Administración se prepara para una nueva fase de operativos masivos, no solo en esas urbes, sino en todo el país.
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Durante su intervención en la Exposición de Seguridad Fronteriza en Phoenix, Homan desestimó las acusaciones de sectores de la base trumpista que afirman que el presidente se ha «ablandado» en materia de deportaciones.
Los calificó de «guerreros del teclado» y advirtió que la «promesa de deportación masiva ocurrirá». Según dijo, ya discutió con el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, los pasos que dará el Gobierno en el corto plazo.
«Todavía no han visto nada. Este año será un buen año. Vienen deportaciones masivas», reiteró el funcionario.

NUEVA YORK EN EL OJO DEL HURACÁN
El nuevo foco de tensión es Nueva York, un Estado santuario que ha impulsado un paquete de leyes para limitar la colaboración entre policías locales y autoridades migratorias federales.
Homan advirtió que, si estas medidas avanzan, la ciudad será objetivo de un despliegue sin precedentes de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, respondió que seguirá cooperando solo en casos de delincuentes peligrosos y recordó que el propio Trump le aseguró que no enviaría una oleada de agentes sin su solicitud, algo que —subrayó— no ha hecho.
Mientras la Legislatura estatal debate restricciones a acuerdos 287(g), límites a detenciones en cárceles locales y prohibiciones al uso de máscaras por parte de agentes, la presencia del ICE en Nueva York ya genera fricciones.
Este fin de semana, una protesta frente a un hospital en Brooklyn derivó en enfrentamientos. También cuestionamientos sobre una posible coordinación entre la policía local y agentes migratorios, algo que el alcalde Zohran Mamdani negó tajantemente.
Reiteró que las leyes santuario son claras y que la ciudad no facilitará operativos civiles de inmigración, a los que calificó de «crueles» e «inhumanos».
SALIDA DE NOEM
Las declaraciones llegan en un momento en que el Departamento de Seguridad Nacional intenta redefinir su estrategia tras la salida de la exsecretaria Kristi Noem. Su mandato estuvo marcado por operativos altamente visibles y polémicos en ciudades como Chicago, Los Ángeles y Minneapolis.
Bajo su gestión, las redadas generaron protestas constantes y episodios de violencia, incluidos dos ciudadanos estadounidenses muertos durante intervenciones de agentes federales en Minneapolis.

