El esguince de tobillo mal curado: Dile no al sobador

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Ahora, pasemos al tema que les traigo el día de hoy… ​El esguince de tobillo, es una lesión musculoesquelética en donde los ligamentos de la articulación se “estiran” de manera excesiva, produciendo roturas parciales o totales de los mismos. Esta es una lesión muy frecuente entre los deportistas, pero se puede producir por un evento fortuito en la calle o incluso dentro de tu propia casa.

Esta lesión se produce cuando existe una “torcedura” del pie y el tobillo, lo que obliga a la articulación a un rango de movilidad anormal, venciendo la resistencia que proveen los ligamentos. Los síntomas principales son: “hinchazón” del tobillo, hematomas en el tobillo o el pie, dolor de moderada a fuerte intensidad y limitación para el apoyo y al caminar.

Las causas o factores que predisponen a las personas a sufrir un esguince de tobillo son:

  1. Caminar o realizar deportes en superficies y terrenos irregulares (Por ejemplo: La Playa).
  2. Uso frecuente de calzado como los tacones.
  3. Un traumatismo directo o indirecto durante alguna práctica deportiva.

Esta lesión musculoesquelética es un motivo de consulta traumatológica frecuente, ya que puede afectar a niños, mujeres y hombres por igual. Al ser una lesión tan habitual, algunos tienden a automedicarse o visitan a personas no profesionales, como los llamados “sobadores”, quienes realizan tratamientos inadecuados que predisponen a que la lesión empeore, convirtiéndose en el llamado “esguince que no cura”.

Ese “esguince mal curado”, puede ser producto de un error al momento del diagnóstico o de un tratamiento inadecuado. Por ejemplo: el mito de usar agua tibia con sal en casa o desestimar la lesión. Los esguinces se clasifican en leves, moderados o severos (grado I, grado II y grado III) y las primeras acciones básicas, que se deben realizar en casa son: protección de la lesión (no apoyar), reposo relativo, hielo local, compresión, elevación de la extremidad y visitar a un traumatólogo a la brevedad posible.

Otro de los mitos en relación al tratamiento, tiene que ver con la inmovilización o no de la extremidad. Antiguamente, los esguinces eran tratados con yeso por un mes. En la actualidad, esa práctica está proscrita ya que los estudios han demostrado que predisponen a empeorar la lesión, debilidad muscular y osteopenia (“desgaste” óseo por desuso).

Ante la sospecha de un probable esguince de tobillo, es importante que acudan a consulta, porque luego de su evaluación clínica y dependiendo de la magnitud de la lesión, se solicitan una serie de estudios imagenológicos como rayos X, ecosonogramas musculoesqueléticos, tomografías o incluso resonancias magnéticas, que son claves para el diagnóstico y nos ayudan a descartar lesiones asociadas.

En definitiva, los esguinces de tobillo deben ser evaluados y tratados por un equipo multidisciplinario, para evitar la inestabilidad crónica del tobillo y recurrencia de esa lesión. Comparte esta columna si consideras que alguien necesita leerla y sígueme por mis redes sociales @drmendezve  para obtener información sobre salud, deporte y bienestar.

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