El juicio que enfrenta a Meta y Google en Los Ángeles (EEUU) marca un momento decisivo en el debate sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas en la salud mental de los jóvenes.
Desde este lunes, 9 de febrero, un jurado escucha las acusaciones de K.G.M., una mujer de 20 años que sostiene que Instagram y YouTube afectaron gravemente su bienestar emocional debido a lo que describe como un “diseño adictivo” orientado a captar y retener la atención de usuarios menores de edad.
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La demanda, presentada después de que la joven comenzara a usar ambas plataformas antes de cumplir los 10 años, alega que esa exposición temprana derivó en adicción, depresión, ansiedad, baja autoestima y pensamientos suicidas.
Según los documentos judiciales, citados por Univisión y otros medios locales, la querella sostiene que las plataformas fueron diseñadas deliberadamente para generar dependencia, especialmente entre usuarios jóvenes.
Durante la selección del jurado, el abogado de la demandante, Mark Lanier, afirmó que presentará pruebas que demostrarían que Instagram y YouTube desarrollaron funciones específicas para mantener a los menores “enganchados el mayor tiempo posible”.
Lanier aseguró que la salud mental de su clienta se deterioró progresivamente y su infancia —y, en consecuencia, su vida adulta— quedó marcada por un desarrollo emocional interrumpido.
¿POR QUÉ PODRÍA ESTE JUICIO SENTAR UN PRECEDENTES?
El caso ha generado enorme expectación, porque podría sentar un precedente para unas 1.500 demandas similares presentadas en Estados Unidos contra distintas redes sociales.
Se espera que Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, sea uno de los altos ejecutivos llamados a testificar en este proceso. El mismo se desarrolla en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles y podría extenderse por al menos seis semanas.
Para muchos expertos legales, este juicio representa la primera gran prueba pública para determinar si las plataformas pueden ser consideradas responsables por los efectos psicológicos de sus diseños algorítmicos.

OTRAS DEMANDAS DE LA JOVEN
La joven también había demandado a Snapchat y TikTok. Sin embargo, ambas compañías optaron por llegar a acuerdos extrajudiciales el mes pasado, evitando así comparecer ante el jurado.
Mientras tanto, este mismo lunes comenzó en Nuevo México otro juicio contra Meta. Esta vez relacionado con los riesgos de explotación sexual infantil en redes sociales. Lo cierto, es que la situación actual evidencia la creciente presión regulatoria y judicial sobre la industria tecnológica.
El proceso contra Meta y Google se desarrolla en un contexto de creciente preocupación pública y política. En concreto, por el impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes.
Legisladores, organizaciones de derechos digitales y familias afectadas observan de cerca este juicio. Todos conscientes de que su resultado podría redefinir la forma en que las plataformas diseñan sus productos y gestionan la interacción con usuarios jóvenes.
Para K.G.M., sin embargo, el objetivo inmediato es claro. Que las empresas reconozcan el daño causado y la justicia determine si deben rendir cuentas por ello.

