El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió este martes, 3 de febrero, la primera representación gráfica del futuro Salón de Baile de la Casa Blanca, uno que él mismo ha descrito como “el más grandioso de su tipo jamás construido”.
La imagen, elaborada desde la perspectiva del Edificio del Tesoro, muestra el diseño del nuevo Ala Este que reemplazará por completo la estructura actual, a la que Trump ha calificado como “pequeña, deteriorada y reconstruida muchas veces”.
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La recreación pretende disipar las dudas sobre si el nuevo edificio superará en altura a la Casa Blanca, una preocupación expresada por críticos y especialistas en preservación histórica.
En su mensaje, el presidente aseguró que la nueva ala tendrá “la misma altura y escala” que la residencia ejecutiva, lo que, según él, garantiza una integración arquitectónica “totalmente en armonía con nuestra histórica Casa Blanca”.
La publicación en la red social Truth fue acompañada por una descripción detallada del diseño –del mismo Trump–, que incluye un muro norte inspirado directamente en la fachada original del edificio presidencial.
«Si lo notas, el Muro Norte es una réplica de la Fachada Norte de la Casa Blanca, que aparece en el lado derecho de la imagen. ¡Este espacio servirá a nuestro país durante, ojalá, siglos en el futuro!», recalcó.
"This beautiful building will be, when complete, the much anticipated White House Ballroom — The Greatest of its kind ever built!" – President Donald J. Trump 🇺🇸 pic.twitter.com/aketCPBofW
— The White House (@WhiteHouse) February 3, 2026
CONTROVERSIA
Desde el inicio de las obras de demolición del Ala Este, historiadores, arquitectos y organizaciones de conservación han cuestionado la rapidez del proceso y falta de consulta pública.
Señalan que el área posee un valor histórico y simbólico significativo y las modificaciones deberían haberse sometido a un escrutinio más riguroso, incluyendo la aprobación del Congreso.
Las críticas también apuntan a la magnitud del proyecto, que transformará por completo una de las zonas más emblemáticas del complejo presidencial.
Trump, sin embargo, defiende con firmeza la iniciativa, argumentando que el país necesita un salón de baile a la altura de su historia y de las demandas protocolares de la presidencia.
Según el mandatario, «los presidentes han solicitado durante más de 150 años» un espacio de este tipo, capaz de albergar ceremonias, recepciones y eventos oficiales de gran escala.
La nueva estructura, afirma, no solo modernizará el complejo, sino que también resolverá limitaciones logísticas que han persistido durante décadas.
Como se sabe, el complejo de 8.361 metros cuadrados y capacidad para unos 650 asistentes, avanza actualmente en su fase de construcción. Su costo superará los 200 millones de dólares y será cubierto mediante aportes del propio Trump y de donantes privados, de acuerdo con declaraciones previas de la administración.

