Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa
Como siempre un saludo a mis lectores de Caraota Digital, una semana más de historias médicas, que como siempre les respondo en mis redes sociales, a veces la realidad es más difícil que la ficción. Esta semana les traigo el desenlace de Santiago.
Donde resumo como siempre la necesidad de realizar los chequeos anuales, a fin de tener calidad de vida para nosotros y la tranquilidad de nuestra familia. Al pie de las escaleras del barrio, los vecinos hacían una colecta para ayudar a su amigo “Majarete”. Era la forma cariñosa como llamaban a Santiago. Uno de ellos, enterado de la situación, le narró a otro, recién llegado del interior, lo sucedido.
Tú sabes que Majarete, salió a la calle en los días de mayor tensión a vender sus dulces, con la mala suerte de encontrarse en medio del enfrentamiento entre autoridades y manifestantes. ¡Y pasó lo de siempre… cayó el más tonto!
En medio de la confusión, recibió una brutal paliza. Además, le dieron porrazos lesionando varios órganos como el hígado, pero lo peor de todo fue que se le explotó un riñón y no tenía el otro de repuesto.
La comadre Marcolina participaba en la tertulia. “El cirujano nos explicó con mucha preocupación, la aparente ausencia del otro riñón, pero no habían tenido tiempo de constatar bien, porque se puso muy malo, debido a la pérdida de sangre y tantos traumatismos, tuvieron que terminar la operación a la carrera”.
Una vecina, enfermera del hospital, de apellido Rengifo, les dijo: Luego estando en la terapia intensiva, el Dr. se alarmó al ver que no salía nada de orina por la sonda colocada en su vejiga y las cifras de creatinina que miden el funcionamiento renal al igual que el potasio comenzaron a subir desproporcionadamente. Revisaron los estudios de imágenes donde se evidencio un riñón izquierdo atrófico lleno de líquido con un cálculo atravesado en su salida. Solo tenía lo que llaman una bolsa Hidronefrótica.
Por eso interrogaron de nuevo a Isolina su mujer, quien les contó con detalle, lo ocurrido hacía unos años. Ella les contó a los médicos: aquella tarde, de lunes, Santiago regresó acontecido de la calle, contó que un dolor insoportable le dio en la esquina, siendo atendido por un médico de la zona quien diagnóstico cólico nefrítico, poniéndole una inyección y restándole tratamiento para botar la piedra, lo que nunca ocurrió.
Santiago estuvo varios días en cama cumpliendo el tratamiento. El dolor se aliviaba unas horas con las medicinas, pero de nuevo venía el dolor del riñón izquierdo que se reflejaba en su testículo, acompañándose de sudoración fría, palidez y náuseas. Eso duró hasta la mañana del jueves, cuando desapareció, como por arte de magia.
Unos estudiantes del último año de medicina, también vecinos del barrio, le explicaron al grupo -El cólico nefrítico se desencadena por obstrucción de la vía urinaria, lo más frecuente es por la presencia de un cálculo descendiendo desde el riñón hacia la vejiga, el cual se queda atascado en dicho trayecto.
El aumento de presión y el esfuerzo que realizan los músculos de la vía urinaria son la explicación de este dolor que se le ha dado en llamar “el parto de los hombres”. Llega un punto que ya el riñón fleja y no sigue luchando para expulsar el cálculo, es allí cuando desaparece el dolor y el paciente piensa que ya todo se soluciona. Pero es todo lo contrario, en ese momento, la obstrucción, se hace perpetua, entonces, el riñón deja de funcionar y poco a poco con el correr de semanas y meses se atrofia su tejido convirtiéndose en una bolsa, sin ninguna función, llena de líquido, es la llamada bolsa Hidronefrótica, con el agravante que se puede infectar con facilidad.
El otro estudiante acotó: Es muy importante hacer el diagnóstico preciso ante un cólico nefrítico, establecer causas, practicar el estudio de imagen por excelencia para estos casos que es la Urotomografía, establecer si es viable o no la expulsión del cálculo de forma natural o si requiere de manipulación u otro procedimiento especializado, igualmente hacer el seguimiento hasta que haya sido superada la situación de manera segura con indemnidad del riñón y la correcta permeabilidad de la vía urinaria.
Isolina se bajó de la moto taxi, demacrada y sumida en un doloroso llanto. Traía en su mano apretada contra el pecho, un morral, con las pertenencias de Majarete, todos comprendieron al instante.
El organismo de Santiago, con tantos traumas se encontraba muy frágil, la falta de función renal tenía intoxicada su sangre y al comenzar la diálisis, el monitor de la terapia evidencio como el corazón latía cada vez más lento, la tensión se fue bajando hasta que finalmente se apagó, siendo refractario a todas las medidas aplicadas.
A unas cuadras de allí, en el comando, se encontraban los verdugos de Majarete, quienes celebraban con emoción la victoria de su equipo de Baseball, no tenían conciencia de la transgresión que habían cometido ni del dolor que estaban causando.
Aunque el final de Santiago, no es el que deseamos, es importante acotar, frente a un accidente como este u otro, siempre es importante visitar de manera urgente al médico, esto podrá en la mayoría de los casos evitar desenlaces como este.
Para conocer sobre estas situaciones, te espero en todas las redes sociales, búscame como @drsotorosa.
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