AGENCIA EFE
El tráfico aéreo sufrió un impacto limitado este sábado por la alerta lanzada por el fabricante aeronáutico Airbus sobre los aviones de su familia A320, la más vendida del mundo, cuyos sistemas de vuelo podían verse afectados por una exposición a las radiaciones solares.
La mayor parte de las compañías indicaron que han procedido de forma rápida a la actualización informática que aconsejo el constructor europeo, un día después de que se comunicara este incidente que afectaba a más de 6.000 aparatos, la mitad de los de este modelo de un único pasillo usado en cortas y medias distancias.
En un primer momento, Airbus indicó este viernes que el 85 % de los aviones necesitaban solo una intervención informática que podía hacerse a distancia y que apenas les retendría en tierra.
Pero el resto, unos mil, precisaban de cambios más profundos, incluidos de material, lo que podía mantenerlos incluso semanas fuera de la circulación.
El ministro francés de Transportes, Philippe Tabarot, precisó en la televisión BFMTV este sábado que el número de aparatos que finalmente debían permanecer tiempo en tierra era menor y lo cifró en «un centenar».
Al tratarse de menos aviones afectados, dijo, las intervenciones se harán de forma más rápida, lo que limitará también el impacto en el tráfico aéreo.
El incidente se puso de manifiesto por un fallo en los sistemas de control durante un vuelo el 30 de octubre pasado de la aerolínea estadounidense JetBlue entre Cancún y Newark, en Nueva Jersey, que sufrió una brusca caída de altitud que obligó a los pilotos a efectuar un aterrizaje de emergencia en Tampa, Florida.
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El análisis de los expertos reveló que el problema derivó de una fuerte exposición de los sistemas a las radiaciones solares, a una intensidad a la que hasta ahora no habían sido testados, lo que llevó a Airbus a introducir estas modificaciones.
Centenares de vuelos se cancelaron este viernes, aunque las aerolíneas pudieron de forma mayoritaria acomodar a los pasajeros afectados en otros vuelos, lo que limitó el impacto real.
Es el caso en Francia, donde Air France suspendió 35 vuelos este viernes y tiene previsto hacerlo con una veintena este sábado, sin que ningún pasajero quede sin llegar a su destino a lo largo del día, cuando se espera que la situación vuelva a la normalidad.
La alemana Lufthansa también actualizó los sistemas de sus aviones durante la noche y no prevé ninguna cancelación, aunque no descartó retrasos en sus vuelos.
También reconocieron un impacto limitado la portuguesa TAP, la británica Easyjet, la belga Brussels Airlines o la suiza Swiss, que no cancelaron ningún vuelo, lo mismo que la española Iberia, cuyos técnicos trabajaron toda la noche para proceder a las actualizaciones requeridas.
Mayor impacto fuera de Europa
Fuera de Europa el impacto fue superior. La japonesa ANA canceló 65 vuelos, la australiana JenStar un centenar, las filipinas PAL y Cebu Pacific 80 y la mexicana Volaris no precisó el número, pero anunció suspensiones y retrasos hasta el domingo.
La colombiana Avianca, muy presente en varios países latinoamericanos, indicó que el 70 % de su flota debía someterse a las operaciones de actualización, lo que provocará «disrupciones significativas» en sus vuelos, sin dar precisiones.
Los equipos de las aerolíneas trabajan duro en Estados Unidos para evitar que las operaciones afecten a sus vuelos en un fin de semana especialmente complicado por el gran número de vuelos que se esperan con motivo del día de Acción de Gracias.
Las autoridades francesas, que junto a Alemania son los principales accionistas de Airbus, destacaron la reacción rápida del fabricante, que a su juicio privilegió la transparencia y la seguridad de los pasajeros frente al golpe en la reputación que pueda tener ese incidente.
«Ha puesto de manifiesto que la seguridad es su prioridad por encima de la cotización bursátil o de obtener nuevos pedidos», dijo el ministro galo de transportes.

